lunes, 19 de noviembre de 2007

Anfibyo.

Lengua pegajosa recorre cuerpos, se abre paso entre la piel y viaja por los intestinos , bosqueja en su cabeza cada órgano, esta vez la presa no es el, sabe que pagan bien , cada órgano es dinero fácil, deja los huesos a un lado su precio es menor, en estos días no sirven, cada día allá fuera es muy duro, necesita dinero, los humanos son carroña útil, , guarda cada parte que no se daño al viajar por toda esa carne y cierra su maleta de acero. El sol le folla los ojos no es extraño , sabe que hizo bien su trabajo y trajo consigo partes que se pueden vender muy bien en puestos de comida rápida u hospitales, nunca falta algún pariente que necesita de ese cariño que se van a comer los gusanos. He traído lo que me pidió. Bien. Déjalo ahí, toma tu dinero y vete a joder a otro lado. Maldito susurra y sale. Tanta sobre población nadie notara si falta uno que otro, necesita alimentarse y para eso deben dejar entrever sus entrañas, aunque corre peligro , ya se aprobó la ley de criadero de ganado humano pronto utilizaran a los primeros conejillos de indias en salir al mercado, todo se pondrá más duro , se cerraran los clandestinos y talvez deba dedicarse a otra cosa , pero que diablos... nunca falta que hacer. La luna se comió el día, es hora de salir fuera, otra vez , obtener más dinero , menos población , más dinero...todas las mesas deberían de darle las gracias, sin el no degustarían cada bocado al cenar . Su ojo se clavo, desnudo toda esa epidermis y vio todo aquel dinero que cubría esos huesos, la seguiría hasta que no hubiera testigos, siempre hay que ser cauteloso y más en este trabajo. El pavimento succiono la materia gris y coloreó la calle , lengua pegajosa recorre cuerpos y se abre paso entre huesos y piel otra vez.

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